Festividad de Meritxell

Celebración Diada de Meritxell

Cada 8 de septiembre tiene lugar el encuentro más emotivo entre el pueblo andorrano y su Patrona

El progresivo aumento de la devoción y admiración hacia la virgen a lo largo de los siglos XIX-XX, y el asentamiento de unas circunstancias especiales de maduración e interiorización del sentimiento nacional por parte de los habitantes de Andorra, llevaron al Consejo General de los valles de Andorra, el día 24 de octubre de 1873, a declarar oficialmente y por unanimidad la Virgen de Meritxell como patrona de los Valles de Andorra:

“se consigna el hecho que Nuestra Señora de Meritxell considerada por los Valles de Andorra como su patrona y especial protectora desde tiempos inmemoriales”

Años después, el continuado apoyo de los diferentes obispos-copríncipes a Meritxell, unidos a ese fervor y tradición popular que ya se había gestado tiempo atrás, hicieron posible que el obispo Joan Benlloch Vivóla pidiese, el 23 de agosto de 1913, la declaración canónica del Patronato de la Virgen de Meritxell.

 

No pasa desapercibido el hecho de que, desde la proclamación del patronazgo (1873) hasta su reconocimiento eclesiástico (1914, un año después de su petición), pasaran más de cuarenta años. Los convulsos y revueltos tiempos de esa época, unido a las tensiones entre la Mitra de Urgel y los gobernantes de Andorra, hicieron que, de forma inexplicable, hubiera que esperar tanto tiempo para este reconocimiento. La Santa Sede, a través del sumo pontífice, el Papa Pío X, confirmó el patronazgo de la Virgen de Meritxell sobre el pueblo andorrano en el año 1914.

El Consejo, gozoso por la noticia, quiso que este momento se solemnizara y acuerda que se celebre, cada 8 de septiembre, la Fiesta Nacional de los Valles.

Años más tarde, el obispo barcelonés Dr. Justí Guitart i Valardebò quiso completar la obra de sus predecesores y trabajó a favor de la coronación canónica de la Virgen como patrona de Andorra, proceso de reconocimiento que concluyó el 8 de septiembre de 1921. La facultad de conceder este privilegio recaía en la basílica de San Pedro de Roma.

En la actualidad, cada 8 de septiembre, el pueblo andorrano vive una fiesta de unidad y concordia en donde la Virgen es la protagonista absoluta. Todo gira en torno a Meritxell, la virgen de todos. Ese día, miles de personas peregrinan hasta el santuario, desde horas muy tempranas, para dar gracias y manifestar su sentimiento de alegría y entusiasmo. Personal y espiritualmente se postran ante la virgen.

El poder de atracción de Meritxell se evidencia de forma clara en esta jornada, que como tal se vive. Diversos actos y celebraciones (peregrinaciones, conciertos, bailes de sardanas, eucaristías, degustaciones de productos típicos…), enmarcan este día, en el que las tradiciones y la fiesta llenan de alegría el recinto de Meritxell.

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