La Leyenda

Sello postal sobre la leyenda de Meritxell

El origen del santuario se recoge en una bonita leyenda custodiada por la memoria popular, trasmitida de padres a hijos durante siglos

Cuenta la leyenda que, el día de Reyes, un pastor que se dirigía a Canillo para asistir a la misa de una fiesta tan señalada, al pasar por donde hoy se levanta el santuario, vio un rosal silvestre florecido en pleno invierno, bajo el cual había una bella imagen de la Virgen. Bajó corriendo a entregársela al cura de Canillo y se la llevaron a la iglesia del pueblo, colocándola en el altar mayor, prometiendo construir una iglesia para guarecerla.

Al día siguiente, el sacristán de la parroquia, al abrir la puerta de la iglesia, echó en falta la imagen de la Virgen, que apareció nuevamente al pie del rosal silvestre florecido, cerca de Meritxell. Decidieron entonces que si la virgen no se había quedado en Canillo era porque no quería estar allí, y que tal vez prefería estar en la cercana población de Encamp. Los ciudadanos de Encamp la guardaron en su iglesia, prometiendo construir en su honor una bella iglesia. Al día siguiente, el hecho se repitió: la virgen había desaparecido. Los vecinos de Encamp volvieron a Meritxell, y otra vez encontraron la virgen al pie del rosal silvestre, limpio de nieve, por más que la noche antes hubo caído una gran nevada.

De nuevo, los presentes gritaron el milagro y entendieron que aquel era el emplazamiento en el que la virgen quería quedarse. Reunidos los habitantes de Canillo y de Encamp, construyeron la capilla exactamente en ese lugar: el actual Santuario de Meritxell.

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