Santuario de la Ruta Mariana

Ruta Mariana: la emoción de volver

Meritxell y la Ruta Mariana: santuarios hermanos

El Santuario de Meritxell forma parte de la Ruta Mariana, ruta formada por cinco santuarios, importantes centros de devoción mariana: El Pilar (Zaragoza), Torreciudad (Huesca), Lourdes (Francia), Montserrat (Barcelona) y el propio Meritxell (Principado de Andorra).
Hablar de Ruta Mariana es hablar de un itinerario de fe, espiritualidad y devoción mariana que transcurre por unos bellos parajes. El camino religioso que se dibuja al unir los santuarios nos deja al descubierto un excepcional patrimonio cultural, artístico y natural, de manera que quien recorre la Ruta Mariana está conociendo un destino turístico-religioso capaz de potenciar múltiples atractivos. La propuesta de Ruta Mariana incluye pues una parte religiosa, más espiritual, y otra más turística y/o cultural, más terrenal.

Ruta Mariana acoge más de 12 millones de visitantes, entre peregrinos y viajeros. Uno de los objetivos de estos centros es facilitar la visita, seas peregrino o no, y favorecer el conocimiento de los conjuntos religiosos y sus entornos, es decir, de Ruta Mariana como destino global y unitario.

Los visitantes meramente turísticos se ven atraídos por la belleza artística, arquitectónica y natural que encuentran en los cinco santuarios y los enclaves donde se sitúan. El peregrino, el creyente, acude con objetivos religiosos para encontrar a Dios y encontrase a sí mismo. Muchas personas que llegan como turistas, salen como peregrinos.

Y es que la devoción y el culto a la Virgen María están presentes desde los inicios de la iglesia. Ya en los textos evangélicos puede observarse la particular atención que Jesús tenía con su Madre, así como el cariño y respeto que le profesaban los discípulos.

Desde los tiempos más antiguos se venera a la Santísima Virgen con el título de Madre de Dios, a cuya protección se encomiendan fieles y peregrinos de todos los continentes.

Por ello, el culto mariano tiene sin duda un carácter muy particular y especial, desarrollándose con un admirable amor y respeto hacia María. Las imágenes, los iconos y las estatuas de la Virgen que se hallan en santuarios, iglesias y capillas, ayudan a los fieles y peregrinos a la búsqueda y al encuentro con María.

Ninguna de las imágenes conocidas reproduce el rostro auténtico de María, pero muestran el camino para llegar hasta ella, reconfortando al creyente con su ayuda y protección. Al venerar a María, se venera también a Cristo. He aquí una característica de la doctrina mariana, la referencia a Cristo, pues todo en María deriva de Cristo.

La Ruta Mariana posee en sus santuarios cinco de estas representaciones de María la Madre de Dios, imágenes que se encuentran entre las más conocidas y veneradas del mundo cristiano.

Cada una tiene un origen y una historia diferente, pero todas ellas reciben el incondicional amor y cariño de los fieles, la admiración y el respeto de todos.

Es cierto entonces el hecho de que la devoción mariana siempre ha estado ahí. Por ello, y desde mucho tiempo atrás, los hombres y mujeres han venido desplazándose de un lugar a otro en peregrinación, yendo a los diferentes santuarios para venerar y dar gracias a la Virgen. Solos o acompañados, en familia o con amigos, en grupo o en romería, cualquier forma de peregrinación es bienvenida. En muchos países de Europa y Sudamérica, este tipo de turismo está muy desarrollado y las peregrinaciones y los viajes religiosos forman parte de la vida cotidiana. Hoy en día se puede afirmar que este tipo de viajes, o el denominado Turismo Religioso, es un valor en alza. El Turismo Religioso mezcla cultura y devoción, arte y espiritualidad, naturaleza y recogimiento. Bajo esta conceptualización, peregrinos y turistas coinciden y hacen de ello una manera diferente de conocer y experimentar.

Obviamente, el avance de las comunicaciones y medios de transporte y la evolución de los propios santuarios, adaptándose a las necesidades actuales, han influido de manera notable en este auge. Los destinos religiosos no solo están capacitados para recibir a los fieles y peregrinos, sino también a los visitantes que quieren descubrir el aspecto más turístico del recinto o lugar.

En este contexto, la Ruta Mariana trata de evolucionar y adaptarse a los nuevos tiempos. Sus cinco santuarios, cada uno con sus características, se han trasformado poco a poco en destinos turísticos que atraen cada año a miles de personas. Ahora, con el Santuario de Meritxell de Andorra plenamente integrado, podemos decir que estamos ante uno de los grandes destinos marianos de peregrinación del mundo. El impulso que supone Meritxell a la ruta, guía y patrona de andorranos, fuente de pasión y devoción de todo un país, junto con el impresionante legado cultural y especialmente natural que rodea al santuario, hacen que el peregrino y visitante tenga ante sí una de las grandes rutas culturales y religiosas que hoy en día uno puede visitar.

Si bien es cierto que el viajero puede tomar múltiples caminos para recorrer la ruta, son los santuarios y el amor a la virgen lo que dan sentido y valor a la misma. La esencia y el significado de cada templo, unido al patrimonio cultural, artístico y natural hacen de la Ruta Mariana una experiencia cargado de emociones y vivencias.

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